Nací en Buenos Aires en 1985. A los 15 años comienzo una búsqueda de lenguajes que permitan expresarme. Y fue el teatro el que me enamoró. Desde ese momento nunca dejé de experimentar en el escenario. Al comienzo actuando, luego dirigiendo, a veces mezclando ambas tareas. Lo cierto es que adquirí un oficio y fue eso lo que me abrió la puerta para seguir en mi búsqueda. Para seguir jugando. Contar historias se tornó el viaje más alucinante que pude haber emprendido. La fotografía apareció años más tarde como una nueva herramienta mucho más inmediata y que me otorgaba la posibilidad de ver las cosas con otra “perspectiva”. Con otro “lente”. Otro lenguaje para intentar profundizar más en el conocimiento del mundo. De “mi” mundo. El autorretrato se hizo cada vez más frecuente como una vía de escape para todos aquellos sentimientos que no pueden ser expresados en el plano de la vida cotidiana. Es un proceso muy mágico. Es crear una imagen con mi propia imagen,  que me identifica y representa pero que al mismo tiempo, no reconozco.

La intervención con software digital con las que trabajo mis fotografías es una parte más del proceso creativo y un mundo que me apasiona y me invita a seguir aprendiendo técnicas y recursos constantemente. Creo que, básicamente, lo que hago es intentar saber quién soy  y en el camino cuento mis propias historias, con imágenes, con poesía, con luz y con sombra.