Fernanda Colla nace en Buenos Aires en junio de 1972.. Si bien su formación profesional es en el campo de la salud mental, la inquietud  por la escritura y el dibujo ha estado presente en Fernanda desde su adolescencia, de manera informal -al comienzo- pero siempre sostenida. En esa etapa la poesía le revela un mundo inexplorado, desconocido, lleno de imágenes; esas mismas imágenes que hace un tiempo ha comenzado a volcar en el lienzo, primero como un experimento y luego confiando en que el trazo la lleve hacia donde tiene que ir, hacia esa área de uno mismo que podemos o no reconocer  al ver la obra terminada.  No en vano lo inconsciente es su materia prima. La búsqueda creativa de Fernanda es constante, es una necesidad vital, un contrapunto ante la rigurosidad científica que le exige su profesión. El automatismo inicial del trazo se va convirtiendo en una figura que podemos describir sólo en parte, hay una extrañeza que nunca abandona al espectador. Podemos reconocer algo de lo que vemos, pero no podemos estar seguros de lo que es. Un cierto anamorfismo primitivo, una perspectiva múltiple que se despliega ante nosotros disfrazada de una paleta amigable pero con un elemento inquietante siempre presente. Esta es la primera vez que la artista indaga en el color, todo un nuevo campo se abre ante sus ojos, a nosotros sólo nos resta ser parte de su universo.